Cuando la experiencia del usuario y las preferencias del cliente no coinciden

A lo largo de mi experiencia desarrollando y diseñando páginas web, he aprendido que uno de los mayores desafíos no siempre es la parte técnica, sino alinear las expectativas del cliente con las mejores prácticas de usabilidad y diseño.

Muchos clientes llegan con ideas claras sobre cómo quieren que luzca su web, inspirados en referencias o en tendencias que han visto en otras plataformas. Sin embargo, no siempre lo que parece atractivo a simple vista se traduce en una buena experiencia para el usuario. Aquí es donde surge el desafío: encontrar el equilibrio entre lo que el cliente desea y lo que realmente funciona en términos de navegación, accesibilidad y conversión.

¿Qué sucede cuando las preferencias del cliente afectan la experiencia del usuario?

Uno de los ejemplos más comunes es la preferencia por justificar los textos en las páginas web. Aunque visualmente puede parecer más ordenado, esta práctica suele dificultar la lectura en pantallas digitales, ya que genera espacios irregulares entre palabras y afecta la fluidez del texto. Otro caso frecuente es el uso excesivo de elementos animados o colores demasiado vibrantes, que pueden hacer que la web luzca llamativa, pero también distraer al usuario o incluso ralentizar la carga del sitio.

Un caso particular que me ocurrió fue cuando una clienta quería que el texto tuviera exactamente el mismo tamaño que la imagen con la que estaba acompañado. Aunque en teoría esto podría parecer una decisión estética coherente, en la práctica afectaba la composición del diseño y, más importante aún, dificultaba la lectura del contenido. En estos casos, es fundamental explicar por qué un diseño equilibrado y adaptable favorece la experiencia del usuario y cómo ciertas decisiones pueden impactar la percepción y funcionalidad del sitio web.

El papel del diseñador y desarrollador web

Mi rol no solo es entregar un producto funcional y visualmente atractivo, sino también asesorar, explicar y proponer soluciones que aporten valor real al usuario final. Para lograrlo, es fundamental educar al cliente sobre principios clave de diseño web, como la jerarquía visual, la importancia del espacio en blanco, la legibilidad del contenido y la optimización de la experiencia en dispositivos móviles.

A lo largo del proceso de desarrollo, la comunicación abierta y la colaboración son esenciales. En lugar de imponer una visión, siempre busco argumentar con datos y ejemplos, mostrando cómo ciertas decisiones pueden impactar la experiencia del usuario y, en última instancia, los resultados del negocio.

Encontrando el punto medio

Cada proyecto web es un trabajo en conjunto, donde tanto el conocimiento del diseñador como la visión del cliente deben converger en una solución óptima. A veces, esto implica negociar ciertos aspectos visuales o funcionales, ofreciendo alternativas que mantengan el equilibrio entre estética y usabilidad.

La clave está en la flexibilidad, la empatía y la disposición para encontrar soluciones creativas que beneficien a ambas partes. Porque al final del día, una web exitosa no es solo aquella que se ve bien, sino la que realmente funciona para sus usuarios y cumple los objetivos del negocio.

Si necesitas asesoría en el diseño y desarrollo de tu página web, estaré encantado de ayudarte a crear una solución que no solo refleje tu identidad, sino que también ofrezca la mejor experiencia para tus visitantes.

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